El secreto detrás del docente, empresario y cineasta
lambayecano Manuel Eyzaguirre
Por: Eri Estefani Nagai Higa
![]() |
Manuel Ricardo Salvador Eyzaguirre Bravo, es un cineasta y
docente lambayecano con reconocimiento a nivel nacional. Desde su época de
estudiante se ha dedicado a realizar cortometrajes y asesorar la producción de
otros; combinando esta labor con una meritoria trayectoria docente. Estos méritos
le han servido para posicionarlo como un referente a nivel regional, lo cual se
refleja en las diversas promociones de alumnos cuyas producciones le han dado
realce al cine lambayecano. ¿Pero qué hay detrás del enigmático cineasta? Aquí
lo descubrimos.
Según nos cuenta, él mismo, Manuel Eyzaguirre nació en 1980
dentro de un cuarto del Hospital Las Mercedes. Días después fue llevado a La
Victoria, distrito donde fue criado y dio sus primeros pasos. Así vino al mundo
nuestro personaje y así lo recuerda. Pero lo que no puede recordar son sus años
de infancia, los cuales estuvieron marcados por hechos de violencia familiar y
frecuentes períodos de enfermedad. Así pues, tuvo una infancia compleja,
inmerso en una familia disfuncional que él explica que es un tipo de familia
común en nuestra actual sociedad. Aunque también indica que ello puede ser la
causa de que no tenga muchos recuerdos de niñez ya que decidió bloquear su
mente.
En sus años como estudiante escolar se caracterizó por ser
un alumno mediocre, nunca echó raíces en un colegio, pues siempre cambiaba de
estos. Afirma que esa etapa no fue importante para su vida pues ni siquiera
logra recordar a algún docente y la comunicación con sus excompañeros es fría y
distante. Sin embargo, cultivaba un interés por el cine, el cual nació gracias
a que sus tías siempre lo llevaban a ver películas desde que era un niño. La
película que más recuerda con emoción es “Aracnofobia” ya que fue el primer film que vio solo, a la edad
de 11 años.
Optó, gracias a un sistema de becas, postular a la
Universidad de Piura (UDEP) siguiendo los ideales de su madre quien deseaba
verlo dentro de una universidad. Eligiendo la carrera de Ciencias de la
Comunicación (según sus palabras por “descarte” ya que odiaba las matemáticas),
logrando ingresar. Pero al igual que su vida escolar, su etapa universitaria
académicamente no fue trascendente, siendo un alumno promedio llegando a
repetir en varias ocasiones múltiples cursos.
No obstante, la universidad fue la puerta para ingresar al
mundo de la cinefilia y la producción audiovisual. Manuel considera que la
universidad no es un lugar netamente académico, sino que “lo mejor de la
universidad es que te da un escenario para conocer gente chévere”; entendiendo
con ello que es un nexo entre la persona y el mundo. En la universidad conoció
a Alejandro Machacuay, quien era su amigo, era camarógrafo en un proyecto de la
universidad y además director del Cine Fórum. Es Alejandro quien lo introduce
al mundo del séptimo arte, aprendiendo
viendo cine y enseñándole el manejo de equipos, luego dentro del curso de
Producción Audiovisual apoyó a Machacuay apoyando a los estudiantes dentro y
fuera de las aulas. Ahí adoptó ese método que practica hasta la actualidad.
En su etapa final como universitario, Manuel descubrió su
gusto por la docencia, al tener la oportunidad de reemplazar a un docente que
se había retirado por una enfermedad. Así pues, Manuel fue alumno y maestro al
mismo tiempo y desde entonces continúo con su dedicación a la formación de profesionales.
Graduado de la universidad, retorna a Lambayeque donde se
desempeñó en prensa escrita dentro del Diario La Industria. En ese medio estuvo seis meses, en los cuales se dedicó al periodismo
policial y luego al periodismo político. Luego trabajó en Piura, en un programa
llamado “Univoz”, este programa permitió a los estudiantes universitarios
presentar reportajes que, según Manuel tuvieron un nivel muy “pro”. También
trabajó en medios radiales en Piura, cubriendo algunos eventos donde, en el 2003
conoce a Guillermo del Piélago quien lo convenció a presentar un proyecto de
cine a la Universidad Santo Toribio de
Mogrovejo (USAT) en Chiclayo. Aunque en la casa de estudios superiores le
comunicaron que no contaban con una Escuela Profesional de Ciencias de la
Comunicación, le ofrecieron un trabajo en la de Promoción y Desarrollo donde se
desempeñó en el área de Marketing en el cual trabajó durante siete años.
Durante su etapa dentro del área de Marketing y con un equipo de cuatro
personas, sacaron adelante a la naciente universidad, Manuel comenta que en ese
tiempo “hicieron de todo” en esa oficina.
En el 2004 Manuel junto con Milton Calopiña realizaron un
taller de cine gratuito dentro de la universidad, este acogió a diversos
alumnos de diferentes casa de estudios superiores y carreras. Al año siguiente,
un 31 de mayo del 2005, crean oficialmente la Escuela Profesional de Ciencias
de la Comunicación en conjunto con Milton Calopiña y Julio Flores. En ese
periodo Manuel divida sus tiempos en la Oficina de Promoción y Desarrollo con
la escuela.
-
El
inicio de mi vínculo con la docencia fue por accidentes, siempre – comenta – en
principio la enfermedad de un “profe”, luego el taller que dictaba con Milton
gratuitamente porque queríamos hablar de lo que nos gustaba y después la
escuela, que no contaba con docentes, entré a enseñar por la necesidad de que
salga una Escuela de Ciencias de la Comunicación a pedido del rector.
Manuel considera que los estudiantes deben tener una
experiencia amor – odio dentro de las aulas.
-
Lo
peor que puede pasar en un curso es que exista indiferencia, deben generar
acciones y sentir cosas, afirma
Su dinámica académica consiste en no tener exámenes sino
proyectos que salgan de las aulas y más que ser un docente que dicte y mande
trabajos sea un amigo que aprende, ayuda y “chambea” con ellos, esta
metodología lo aplicó en todas las universidades en las que laboró, con la
misma entrega. Eyzaguirre confiesa que fue docente en varias universidades no
porque le guste enseñar, sino que la necesidad económica y familiar lo llevó a
trabajar en otros lugares. Sin embargo pese a ello siempre intentó hacer que
sus alumnos expriman su potencial con la misma energía. Además considera que su
deber como docente es “desahuevar” al estudiante.
Manuel cuenta que durante el tiempo que trabajó como docente
en USAT siempre le llamaron la atención por decir lisuras, ante esto él mismo
responde que las lisuras son parte de su ser, además cree que es gracias a eso
que sus estudiantes logran conectar con él, llegando a romper la brecha alumno
– docente la cual Eyzaguirre confiesa no ser consciente.
Manuel tiene mucho cariño a USAT por todo lo que pudo
lograr, todos los proyectos que sacaron adelante, no solo en el rubro
audiovisual y sus alumnos lo aprecian, lo respetan, lo admiran y muchos de
ellos más que su profesor lo ven su amigo. Entonces ¿Por qué ya no enseña en
USAT?
Eyzaguirre confiesa que sus conflictos iniciaron con el
despido de una docente cuando era director de escuela. Luego, varios docentes
salieron de la universidad por un tema de maestría, mediante un Acta de
Responsabilidad de Estudios de Postgrado. Aparte el clima dentro de la casa de
estudios, al menos para Manuel, era insostenible por ambos, ya que a la
universidad no le agradaba su forma de ser y a Manuel no le agradaba la forma
como era llevada la escuela. Sin embargo, llegaron a un acuerdo, según él, tan
bueno que actualmente estudia su maestría dentro de la entidad, gracias a un
convenio.
Pese a todo eso, Manuel pasó a formar Norcinema junto a su
alumno y hoy colega Carlos Guerrero y también ingresó a trabajar dentro de la
Universidad de Chiclayo (UDCH). Eyzaguirre confiesa que fue gracias a su salida
de USAT que pudo emprender estos rumbos. También afirma que actualmente se siente
como “pez en el agua” porque puede producir proyectos audiovisuales con total
libertad y siente, aunque no se los ha contado a sus alumnos, que regresó a sus
primeras épocas como docente lo cual lo llena de alegría ya que eso se le fue
arrebatado cuando aceptó el cargo de director de Escuela.
![]() |
FUENTE 2: Perfil personal de Manuel Eyzaguirre (previa
autorización)
|
Durante la época de nacimiento de la
Escuela Profesional de Ciencias de la Comunicación en USAT Manuel conoció a
quien sería su esposa y madre de su único hijo. Comenta que el inicio de la
escuela estuvo conectado con su inicio en la vida familiar. Manuel afirma que
se casó por impulsividad, “estaba muy enamorado y ya”, jamás pensó en ser padre
pero tampoco se arrepiente. Sin embargo su vida familiar no fue lo que
esperaba, según nos comenta, él tuvo muchos errores a nivel familiar y
económico, no supo invertir en su familia ni en sus equipos, piensa que quizás
fue la carencia de una visión y ambición empresarial lo que condujo a tales equivocaciones,
además de no tener una buena comunicación dentro de su familia esto llevó a que
en el año 2010 su esposa iniciara los trámites del divorcio. Esto ocasionó que
Manuel se deprimiera y considera que eso despertó en él las enfermedades que lo
aquejaba desde niño, tiempo después se dio cuenta que la vida familiar no era
para él y actualmente se lleva bien con su exesposa y su hijo, para él, es su
“pata” y la fuente de su tendencia audiovisual autobiográfica.
Manuel no considera tener un ambiente familiar como tal, no
asiste a reuniones familiares, no habla ni con su mamá ni con su hermana quien
vive con él en casa de su tía, su padre está muerto. Él generalmente se
encuentra fuera de su casa y si tiene que hablar de su familia lo hace a través
de sus cortometrajes.
Él se considera un ser asocial, le aburre las invitaciones a
eventos, odia que lo llamen referente, el prefiere estar metido en su
habitación viendo películas o haciendo sus quehaceres. Sin embargo socializa
muy bien con sus estudiantes, a tal punto de no considerarlo solo un docente,
sino también un amigo.
Algunos de los estudiantes que
pasaron por los cursos que dictaba Manuel tienen el concepto de él como docente
y como amigo. Muchos están de acuerdo a que Eyzaguirre siempre separa la
amistad y el trabajo, que por más amigo que seas de él si te mereces
desaprobar, te va a desaprobar o si requieres de su ayuda profesional te la
dará sin poner peros. Sin embargo, como persona saben no tiene reparos en
hablar fuerte para que te des cuenta de algunas cosas, es una persona
hiperactiva, servicial y que se preocupa por ellos. Pero también existen
opiniones de estudiantes y conocidos quienes
afirman que Manuel Ricardo Salvador Eyzaguirre Bravo tiene ciertos
comportamientos considerados “poco apropiados”.
![]() |
Manuel ha realizado cine desde que
ingresó a la universidad. Pero fue a raíz del nacimiento de su hijo cuando él
adopta el estilo autobiográfico en sus producciones. Su tipo de producción es
muy intimista, de equipo mínimo y de bajo presupuesto. Comenta que su primer
producto audiovisual fue un videoclip de una casona antigua en Piura, con sus
propias palabras afirma que “fue horrible”. Años después hace un cortometraje documental
de los pensionistas en Piura, el cual lo atesora con mucho cariño. Luego
asesoró numerosos cortometrajes con Alejandro Machacuay con la cual ganó
experiencia en la calle. Cuando trabaja
en USAT, realizó el taller de cine con Milton Calopiña donde grabaron varios
proyectos.
Después del nacimiento de su hijo,
afronta una crisis económica - familiar
donde afronta la terrible vejez de su abuela y como forma de reclamo hacia su
familia por el abandono, decide grabar “La abuela Genoveva”. Luego graba
“Viajero”, como una necesidad de escuchar a su padre y la razón por la cual fue
agresivo, infiel, etc. Manuel considera que su padre fue el verdadero director
ya que él se apoderó de la cámara y ella obtuvo un papel catártico. Tiempo
después decide grabar “Verano” un
trabajo donde su hijo fue el protagonista.
Desde “La abuela Genoveva” empieza
la etapa de estilo autobiográfico, donde grabó varios films vinculados a su
entorno, como “Emblemático San José”, “La casa de los gatos” donde habla sobre las mujeres de su familia y
finalmente “Mensaje a la nación”, la cual es una carta audiovisual dirigida a
su hijo.
Manuel Eyzaguirre considera que la
mayoría de sus trabajos nacen a partir de la necesidad por obtener una
respuesta, exteriorizar un sentimiento o dejar un legado fílmico y
autobiográfico para su hijo y su descendencia para que entiendan sus raíces.
-
Mi
cine nunca fue pensado para ser distribuido en festivales o ganar premios -
confiesa - Cuando uno hace cine autobiográfico, primero debe pensar en uno, en
las personas que le rodean, en el personaje que estás grabando, en la vida que
estás tocando, en el registro familiar e histórico y evitar que eso muero como
forma de memorias, de eso trata el cine.
Manuel Ricardo Salvador Eyzaguirre
Bravo es todo un personaje, niño enfermizo criado en un hogar disfuncional, con
pocos recuerdos de su infancia y un amplio repertorio de películas a las cuales
hace referencia en su filmografía.
Un estudiante mediocre
académicamente, pero que supo sobresalir en el mundo del cine, mostrando al
mundo una faceta más íntima a través de sus películas.
Un comunicador, docente y amigo en
varias universidades. Una persona íntegra para muchos y de comportamiento
inapropiado para otros. Un ser humano que no sigue las reglas, odia la
burocracia y las invitaciones a eventos, pero que nunca se negaría a tenderle
la mano a un estudiante o colega.
Un cineasta que ha narrado parte de
su vida a través de sus cortometrajes, por la necesidad de una catarsis y de
mostrar sus raíces a su descendencia. Un hombre cuyo motor es su hijo y su
gasolina la impulsividad que lo mueve muchas veces a realizar cosas sin pensar
y cometer errores. Ese es Manuel Eyzaguirre.



No hay comentarios.:
Publicar un comentario